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domingo, 24 de junio de 2012

Amigos para siempre

A una hora en concreto del día, bien por la mañana, bien después de una siesta, con una puntualidad de reloj suizo, algo me roza en la cara y me da ligeros toquecitos en el brazo que cuelga de un lado de la cama. En algunas ocasiones, de pronto, noto un peso que cae a plomo o bien en mis pies o bien justo a mi lado, y con pequeños pasos firmes se mueve cómo puede entre el bulto que forma mi propio cuerpo bajo las sábanas... y cuando menos te lo esperas, un buen lametazo en la mejilla!, ya sé que no es una escena muy romántica, pero es lo que sucede desde hace once años en mi casa desde que entró por la puerta mi perro.
Decir perro, se  queda corto; no puedo describir con suficientes palabras, lo que ha significado para mí, que este animalito de unos 7 kilos, pelo blanco, orejas puntiagudas y con alguna manchita marrón en su lomo y paticorto, entrara en mi vida.
Aunque alguna vez había pululado por mi mente la idea de tener uno, ahí estaba mi madre para alzar la voz en contra. En cierto modo ella sólo quería ser prudente, tener un animal no es ninguna tontería, y salvando evidentemente mucho las distancias, es casi igual a tener un crío: duermen, comen, juegan, destrozan, orinan, defecan, lloran, gritan ( bueno, ladran) y un largo etcétera de actividades que  aquellos que tenéis la fortuna de estar acompañados por ellos conocéis.
Al principio me descubrí bastante torpe con el asunto, no tenía ni idea de cómo tratarlo " tengo que hablarle, cómo le hablo, qué le ordeno, cómo le hago le entender haz pipí aquí y no allí, cómo sé si tiene que salir, "..después me di cuenta que el "animalico" iba sólo, y digo "iba" como si fuera un aparato a lo dvd que uno se compra y se lee las instrucciones, pero no, funcionaba sólo, se movía solo, tenía capacidad de decisión y de actuación personal e intransferible. De pronto, te das cuenta que llevas media vida con un ser, que tiene una fuerza interior increíble y que expresa sus necesidades e intenciones como si fuera una persona. Yo nunca olvido que es un animal, y como tal, puede reaccionar de cualquier manera en cualquier momento, y creo que en este punto mucha gente se equivoca, pensando que su mascota  ES una persona. 
Chiky, que así se llama, asomó su hocico negro sobre fondo blanco a través de la rejilla del transportín el día que fuimos a por él. Bueno de hecho, lo escogimos porque cuando nos pusimos  en contacto con la perrera en cuestión, nos  trajeron dos perritos, un macho y una hembra. La verdad es que lo pasé fatal porque no quería descartar a uno en favor del otro, pero mucho me temo que no se puede  salvar a todos. Y tuvimos  que escoger. De camino a casa, él iba algo nervioso en el regazo de mi hermana, y yo  le  miraba de reojo sin saber muy bien cómo actuar.
Once años después, no es mi perro, es mi amigo. Ha sido y es mi salvación cuando me encuentro mal. Ha sido y es mi maestro, porque me ha enseñado tremendas lecciones de perdón, humildad y generosidad que pocas veces encuentras en las personas. Me quiere sin concesiones, me sigue y me respeta ( bueno, todavía no he conseguido que me devuelva la zapatilla). Pero ante todo es mi guardián.Y no me refiero a guardián en el aspecto de "vigilante" de la casa, que también, sino guardián de mi persona, mi escudero, mi Sancho Panza, mi ángel de la guarda.
Hay momentos, en los que pienso en mi vida sin él, y sé que me dolerá mucho. Espero que ese momento llegue muy tarde, espero que este animalito me siga despertando, me siga quitando las zapatillas, y siga sin darme la patita por mucho que lo intente, porque sin él, el vacío será enorme en mi interior. 
 Me siento muy afortunada de tenerle a mi lado, de que haya aparecido en mi vida, y en algunas ocasiones cuando le miro y le hago alguna trastada cariñosa ( quien no se las hace a su mascota de vez en cuando! ponerles ropa, adornos, banderas, sombreritos,quitarle el juguete preferido..)le digo "eres un perro de las estrellas".. se lo digo porque lo siento. Querido amigo viniste de las estrellas, de allí arriba, para que te cuidara y me cuidaras y estaré eternamente agradecida por ello.
Cuidad de vuestras mascotas y queredlas con locura porque sabéis que eso va de vuelta.Un compañero  musulmán me dijo una vez que en su religión se dice que quien cuida de un perro, tiene un trozo de cielo ganado. Sólo por cómo te miran, yo diría más: el cielo lo llevan en sus corazones.
Anexo: dedico este artículo a Chiky y  a Kona. A todos los que tengáis mascotas, a los que aman a los animales en general, y a los que os esforzáis para  que algún día, no quede nadie que les haga daño.Besitos!

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